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LA APARIENCIA VISUAL DE PIEL. PARTE I HUMANAE, PROYECTO FOTOGRÁFICO DE ANGÉLICA DASS

Atendiendo a un artículo de la colorista alemana Marina Starke sobre la importancia de la piel en el cine reseñado en el portal de comunidad de coloristas Lowepost, publicaré tres entradas en el blog que reflexionan sobre la piel y su representación cinematográfica: a) La apariencia visual de piel. Parte I
: Humanae o la razón política, c) La apariencia visual de piel. Parte II
: La piel y narración cinematográfica. Algunas Técnicas; c) La apariencia visual de piel. Parte III
: ideales de belleza o la magia cosmética.

Iniciado en 2012 el proyecto Humanae de la fotógrafa brasileña Angélica Dass, explora la multiplicidad de colores de la piel humana, no como una colección de paletas posibles para el uso posterior de referencias visuales o antropológicas sino más bien, como una herramienta política que desmitifique la separación de la sociedad en función del color de piel. Una serie de matices lejanos a los imaginarios colectivos, representados y visibilizados por medio de un sistema que clasifica la mayor cantidad de colores de piel que existe.

La exploración de Dass de nuestros tonos de piel se basa en una muestra de 11 por 11 píxeles tomada de la nariz de cada sujeto. Luego lo compara con una tarjeta de color de Pantone, que a su vez utiliza como fondo para el retrato de la persona. Debajo de cada imagen, Dass imprime el número oficial de Pantone, el suyo es "7522 C", ​​un marrón cálido.

Con el uso esta escala de colores se demuestra como los términos raciales blanco, negro o amarillo, distan de ser valores absolutos, generando una reflexión sobre la diversidad cultural, la belleza humana y la igualdad. No en vano la artista reflexiona sobre una enseñanza desde las escuelas: ¿existe un creyón color carne? Es curioso resaltar que su reciente Guía de tonos de piel contiene 110 tonos, mientas que Dass ha realizado más de 4.000 retratos, estableciendo un espectro muy amplio relacionado con la piel.

Para la critica Stella SalineroComo indica su nombre, Humanae es un gran catálogo de seres humanos puestos todos al mismo nivel a partir del color de su piel. Los sutiles cambios en el color del Pantone de Dass, en la vida diaria pueden marcar o significar grandes diferencias en las formas en cómo vemos al otro/a, en la manera en que nos relacionamos e incluso en nuestras concepciones sobre el bien y el mal. Pero al mismo tiempo, contribuye a cuestionar la idea de que existen propiedades inherentes al color, o más aun, que exista posibilidad de afirmar siquiera una supuesta discontinuidad entre tipos/colores humanos… Gracias al gigantesco Pantone de esta fotógrafa, vemos cómo la riqueza en matices de una misma gama, se pierde a menudo. Nos revela que, aunque para algunas y algunos los problemas “raciales” o “étnicos” parecieran estar superados, estos se nos revelan con fuerza y con una compulsión inusitada cada vez que la ambigüedad del contexto lo posibilita.”

Desde un punto de vista técnico, el Pantone ofrece la posibilidad de establecer un patrón único de color que sirve de referencia a la fotografía, los estudios médicos, la publicidad, entre otros. Separados en colores luz RGB o colores pigmentos CMYK podemos conocer la mezcla de tinta para generar un color determinado, o en el caso de Dass que a partir de un color de piel y su mixtura, encuentra el Pantone correspondiente. Para esta artista, cada color difiere de alguna manera: los pantones se clasifican con algoritmos matemáticos y basan sus resultados en una aproximación. Por eso se podría decir que hay más matices humanos (colores de nuestra piel) que pueden llegar a ser invisibles al ojo de la ciencia.

Pantone ofrece en línea un buscador de tonos (https://www.pantone.com/color-finder), el cual traduce en RGB, CMYK y también códigos de colores Html o Hex para el uso en la web.

Estos dos retratos tomados de la obra de Dass se asemejan en el valor de plano, edades de los sujetos e iluminación. Sin embargo, la piel de cada niña es completamente diferente.

Sus imágenes se han tomado en 15 ciudades de diferentes partes del mundo, desde Madrid, París, Chicago, Río de Janeiro, Sao Paulo y Valparaíso, hasta Addis Ababa, Etiopía, y Daegu, Corea del Sur, entre otras. Además, en ellas se pueden ver, por un lado, voluntarios de museos y galerías de arte y, por el otro, habitantes de favelas, discapacitados y personas sin hogar que quisieron ser parte del proyecto. En Palabras de Angélica Dass “El objetivo es hacer reflexionar al espectador sobre la palabra identidad: en este caso se relaciona con igualdad. Lo racial se desplaza ahora hacia un contexto seguro, sin prejuicios ni críticas, ya que es un catálogo de color en el que los colores "primarios" tienen exactamente la misma importancia que los colores "mixtos".

Siempre es significativo resaltar cómo estrategias similares son usadas para fines diferentes. Al contrario de Dass las ciencias sociales podrían tomar la referencia de la estratificación de la sociedad basados en una codificación de colores para establecer patrones migratorios, socioeconómicos, políticos, relaciones de poder e incluso de identificación basados en modelos de reconocimiento. Una ampliación dentro de uno de los retratos del artista semeja a su trabajo: Un patrón de matices agrupados aleatoriamente para conformar una imagen (rostro/piel) donde cada ser es a su vez un conjunto de colores.

Volvamos al tema de los patrones, los códigos y la identificación (no identidad). Un estudio sobre relaciones de poder basado en la raza o la apariencia física, podría dar generar un patrón de color en función de la distribución de la población en un contexto determinado en base a su color de piel. Así, la ampliación del retrato de Dass podría traducirse que en lado derecho y en general hay una mayor concentración de personas blancas y sólo en un sector específico de ese contexto, personas afrodescendientes, no crean que especulo, tales proyectos existen.

Contrastando con el proyecto Humanae, el Proyecto sobre Etnicidad y Raza en América Latina (PERLA), propone una tabla de tonos de piel para establecer la posición de los individuos dentro de la sociedad en términos económicos y sociales en función de una tabla de “pigmentocracia”. Así PERLA[1] es un análisis revelador de las actitudes contemporáneas hacia la etnicidad y la raza en Brasil, Colombia, México y Perú, analizando la clasificación etnoracial, la desigualdad y la discriminación, así como la opinión pública sobre los movimientos sociales afrodescendientes e indígenas y las políticas que fomentan una mayor inclusión social, todo dentro de un historia etnoracial de cada país. Una de las herramientas construidas para este estudio fue una tabla de tonos usada de manera externa por cada encuestador. La gran pregunta: ¿Cuál considera que es el color de su cara?

[1] No dejo de pensar con suspicacia la decisión de reunir las siglas PERLA para un estudio sobre la mixtura humana en términos de color. Las perlas son blancas, ¿esto refleja una connotación de pureza o supremacía dentro del mismo estudio? Para una investigación de ciencia social que estratifica la sociedad y analiza sus relaciones de poder basados en el color de la piel, resulta muy llamativo adoptar este nombre, asumiendo que podría carecer de significado. Inevitablemente –en palabras de Stella Salinero- “he pasado de la mera categorización a la lógica del prejuicio”, una trampa salvaje y oscura en la historia de la humanidad.

Estos estudios de normalización, globalización, discriminación y definición de apariencias únicas y determinantes de la piel y su color, nos llevan a reflexionar sobre el juego narrativo en la cinematografía. Por ello Marina Starke se pregunta: ¿Qué hace que los tonos de piel se ven bien para nosotros? ¿Cómo se ve afectada la piel en el cine? ¿Se relaciona el color/tono de la piel con la historia que queremos contar?

NOTA CURIOSA:  Por simple curiosidad tomé un retrato de Dass y busqué en la pagina oficial de Pantone la correspondencia de tono entre el número indicado por ella en la parte inferior el retrato. Sorprendentemente se trataba de un tono muy diferente, ensayé con otros y el resultado fue similar: nada se corresponde. Intrigado le escribí a la artista, quien amablemente me respondió que efectivamente se requiere de mas información técnica para ubicar el pantone correspondiente "Gracias por tu email. Son de una paleta de Pantone real pero falta un dato para que encuentro los colores en las paletas on-line. Lo hago de manera intencional. Mi trabajo es una reflexión poética no el catálogo de Pantone. Angélica". 

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